jueves, 12 de enero de 2012

Pero es necesario.


 Una vez estuve con un chico que me decía que nunca me iba a olvidar. Que no iba a encontrar a ninguna como yo por muchas bocas que besase, por muchos cuerpos que abrazase, por muchos cuerpos que explorase, nunca iba a ser como conmigo.
Creo que mentía, pero en cambio sus argumentaciones eran convicentes.
Él me dijo que nadie jamás le había pedido un bocadillo de pan de molde diciendo ''Sandwiches'' con la sílaba tónica en ''wich''. Que nadie había pasado una resaca junto a él de tan buen humor y de tan mal humor.
Y mis ojos. Tan expresivos (o comprensivos, ya no recuerdo bien que fue exactamente lo que dijo), con esa manera de mirarle y hacerle sentir la persona más desdichada del mundo o por el contrario, la persona más inteligente, brillante y perfecta. Mis manías de desordenarlo todo como si Huracán Katrina hubiese llegado a su vida. Mi vicio a las cebolletas y las aceitunas. O al lomo con queso. Y que me durmiese siempre viendo una película. O que me mordiese los labios al sentir nervios. Y mis fallidos intentos de dejar de morderme las uñas definitivamente. También me dijo algo sobre mis tetas, pero eso es más censurable y lo dejo entre él y yo. Los lunares diminutos de mi piel y la  pequeña cicatriz de mi pierna, con su correspondiente historia. Los miércoles de comida china o telepizza y los lunes y domingos de cine con comida basura. Los viernes de autocine con Spaguetti Boloñesa (también me recordo que nadie en el mundo podría comerla tantas veces como yo sin cansarse), la playa y el frío. Lo que sentía cuando estaba conmigo: ''me haces querer ser mejor persona'', decía.
(...)

En fin, que todo esto lo hago público porque es hora de que me sustituya, al menos en cierto modo. Así que haz con esta información lo que quieras, pero utilízala bien, de tal forma que cuando lo conozcas un poco más puedas hacerle creer también que jamás te va a olvidar. 
Pero, recuerda que el ser humano tiene memoria selectiva. Y que extraviamos más de lo que queremos aunque recordarmos también más de lo que desearíamos. Así que nunca olvides que la realidad se impone al romanticismo y que algún día tú también tendrás que escribir tus propias líneas. Bien sea para intentar salvarle o bien sea para rellenar un post.

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